quinta carta de amor...de almas antiguas...
Moreno respetado:
cuando tenía cinco años era bellísima. todos los niños me besaban a la fuerza en el jardín infantil.
a menudo las profesoras me tenían que dejar encerrada con ellas en la sala de clases a la hora del recreo porque mis compañeritos me acorralaban tras unas paredes y me besaban como locos...
jjajajajaja, en serio.
aunque antes no me provocaba risa sino pánico...
ellos me fueron haciendo tímida, temerosa y siempre dependiente de la protección de los maestros.
aprendí que los adultos dan malos ejemplos...
cuando llegué a mi primer nivel de educación básica, salir al recreo era horrible.
cuando sonaba la campana, me ponía a llorar a mares y no había consuelo para mí y si bien , ya no me pasaba aquello de los besos, ciertamente todos esos niños me provocaron un caos dentro.
era excesiva la forma en la que yo les agradaba y ellos se despertaban conmigo. tan chiquitos y tan exacerbados...
así que yo me volví una pequeña sumamente adherida a mi hermana, a la Andrea, que me protegía.
aprendí que los adultos no te protegen como debieran...
comencé a escribir cartitas, (como ahora), para el niño que me gustaba y que para colmo, era el único que no me prestaba atención...
me sentía tremendamente fea y torpe.
los chicos provocaron que a la edad de 6 años, me preocupara mucho por lo que los demás veían de mí...
pero algo había de fuerte en mí y me comencé a enamorar de cualquier cosa beia, cada cosa que me protegiera el alma; de una película, de un juguete, de las flores de mi jardín, de unos patos que mi papá nos compró, de la bandera chilena, de los libros, de los lápices de colores, de los libros para pintar y los cuadernos.
me interesaba por mis compañeros que no hablaban, trataba de acercarme, de ingresar en ellos, de saber qué les pasaba...
y aprendí que los maestros no se dan ese tiempo...
amiga de los olvidados de mi curso, del jorgito lillo(minusválido), del ricardo, (niño de campos y caballos, de la patricia (niña con piojos y moquitos colgando), del pepito (el gordito del curso), fuí siempre su protección y me puse del lado que yo quería.
aunque podría haber estado con las más populares...
y supe de la crueldad de los infantes.
conocí como los padres hacen petulantes a sus tiernos hijos, percibí como los adultos le obligaban a los pequeños a dejar su ingeniudad y la condición inherente al espíritu de amar y respetar...
ya en ese entonces me paraba frente a la vida con una personalidad nula, pero por dentro pensando más de la cuenta.
por otra parte yo era una niña muy amada por mi familia, lo que me hacía ser muy dulce, muy quieta, muy pacífica, muy sensata...
un alma se alzaba dentro de mí, un alma pasada, una mujer antigua...
y si no hubiera sido así, no podría haber tenido la afinidad que tengo contigo... que al fin ni siquiera es afinidad...
sino el mismísimo universo viniendo entre nosotros una y otra vez, traspasando nuestras almas antiguas, provocándonos calor de siglos...
será que te plantabas frente a todo de igual manera?
espera mi sexta carta querido...


laculpable dijo
Yo nunca fui querida, y quizás ya desde lejos ni lo necesité. Ni por los niños como en tu caso, ni por la familia. Pero a cada uno la experiencia le hace ser lo que es.
Es suerte encontrar quien parece ver el universo del mismo modo, si.
Yo no busco para encontrar, porque así me lo aprendí de chica.
28 Agosto 2006 | 08:43 PM